Entró a una tiendecita antigua y encontró las medias sobre el mostrador. La anciana, dueña del pequeño negocio en Córdoba, Argentina, había dejado unas 50 o 60 cajas a la vista para sus clientes usuales. Adriana Gatti, enamorada de la sensualidad de las prendas, no dudó en llevar todas las piezas a casa, como quien custodia un mensaje herido, roto.

Así comenzó el viaje de Mujer Escucha, una exposición que hoy seduce en Fábrica de Arte Cubano (FAC), y que resulta un grito de alerta hacia las féminas y en contra de la violencia de género.

"Me maravillan las medias, me parecen sensuales y femeninas; pero éstas, que no eran las mías, estaban vacías, sin mujer. En Argentina, el tema del acoso y los feminicidios es muy importante, me alarmó saber que muere una mujer casi cada 30 horas, de la manera más aberrante y miserable", explica Gatti, quien visita Cuba por segunda ocasión.

Las 17 prendas de seda, en su mayoría negras, remarcan la ausencia, más no la resignación. En su discurso Adriana aboga por que se quiebren los silencios y emerjan las historias como recordatorio. Su poesía, sutil y franca, se apoya en textos bordados con punto hilván sobre las piezas. Textos propios, fragmentos de poemas, titulares…

"Las noticias de nuestros periódicos están bañadas de sangre. Tenemos información y propaganda, incluso han creado un botón de pánico para los reportes a la policía, pero, aun así, la mujer se arriesga, no escucha. Veo a mis medias como un batallón de mujeres que grita: Ni Una Menos", aclara emocionada por esta primera exposición en La Habana, que pretende no sea la última.

Con un recorrido previo por ciudades como Buenos Aires, Gatti comenta que su motivación al realizar esta muestra no parte de ninguna experiencia personal. "Yo no estoy en el plano de la mujer agredida ni violentada, pero por una cuestión de empatía terminé haciendo esta serie. Hasta hoy, ninguna chica se me ha acercado a compartir su vivencia, tal vez por pudor, pero puedo decir que la receptividad del público cada vez que hemos exhibido ha sido muy buena", abunda.

El hilo que todas las medias tienen en común es rojo. Para Adriana, la expresión del color simboliza vida, pasión y muerte; "…es esa sangre que fluye, no cuando nos corresponde una vez al mes, sino cuando un hombre decide". Al hilo infinito de su reclamo incorpora, además, mujeres tejidas, desechas, corazones rotos y cuchillos, como soportes narrativos colaterales.

Admirar la exposición, abierta en FAC hasta el próximo 19 de noviembre, resulta una clara invitación a reflexionar sobre el rol de la sociedad en la lucha contra la violencia de género. Mujer escucha no puede ser observada únicamente desde el plano estético, sino que, además, debe ser entendida desde el grito que lleva dentro.

Adriana Gatti, quien participará en 2018 en una muestra itinerante por Austria, España, Holanda y Francia, no descarta la idea de regresar a la Isla con otra serie y se muestra emocionada ante la idea. Tal vez, para la próxima ocasión, logre traer hasta FAC su obra con materiales reciclados. Por ahora, clama sentirse enamorada de la poesía que desprende un país donde, una parte importante de las féminas, no callan.