Haruhiko Kono habita dos realidades independientes. En su persona, las hipótesis físicas encuentran otra interpretación, tal vez, una más espiritual y romántica. Hace tres décadas, este japonés decidió echar raíces en Cuba sin dejar a un lado la esencia milenaria que lo nutre y acompaña desde la cuna. Hoy, Kono, como popularmente se le conoce en La Habana, ha logrado fusionar en un CD las matrices musicales que lo atraviesan.
Universos paralelos, placa discográfica licenciada por Producciones Unicornio, resulta una recopilación de 14 temas inéditos que marcan la mezcla inevitable de dos culturas sintetizadas en Kono, amante de la percusión y de las sonoridades tradicionales de ambas tierras.
Presentado oficialmente con un concierto en Fábrica de Arte (FAC), el disco expone un discurso muy diverso desde la paleta genérica, puesto que persigue unificar sonidos con muy pocos puntos en común, y asentarlos a través del uso de instrumentos como el shekeré, el güiro, las tumbadoras y los tambores batá, entre otros."Intento en el compacto dibujar un mapa sonoro de Japón, con las músicas propias de varias de sus regiones, pero con arreglos adecuados, sobre todo, de la percusión afrocubana", confesó a la prensa Kono, quien además resalta por su trabajo como compositor.
Durante su presentación en FAC, matizada por una asistencia de público sorprendente, el músico nipón demostró un acertado dominio de las congas y los tambores batá, instrumentos de percusión muy arraigados a las sonoridades afrocubanas, reflejadas con igual fuerza en el hilo conductor del producto discográfico.
El CD, primero de Kono y Los Chicos de Cuba, alineación integrada por Emilio Vega, Roberto Vázquez, Yuniet Lombida y Santiago Garzón, enlaza dos realidades en temas como Donpan Bushi, Hanagasa Ondo, y Nagasaki Burabura Bushi; así como también recrea géneros de la nación asiática con ritmos de la caribeña como el cha cha chá, el danzón, el son, el guaguancó y la conga, incluyendo una importante dosis de latin Jazz.
"Universos Paralelos es el resultado de un largo e intenso trabajo de investigación que duró más de tres años, tiempo durante el cual llegamos a escuchar unas dos mil canciones, labor traducida en un viaje de descubrimiento del folclor japonés y su riqueza instrumental", comentó el instrumentista y productor Emilio Vega, quien asumió además el teclado en la presentación del álbum."Este proyecto fue todo un reto porque estaba concebido sobre la base de la fusión de dos músicas sin puntos de contacto, al menos muy pocos; además la totalidad de los instrumentos, entre los que figuran autóctonos de ambas culturas, fueron ejecutados por músicos cubanos", concluyó.
La placa, balanceada y auténtica, no supone sitio de fractura entre culturas diferentes, sino que, más bien, aboga por perpetuar características y estilos aparentemente divergentes, dando coherencia a expresiones distantes. El concierto, punto inicial del recorrido que ahora comienza Universos paralelos, demostró que habitar contextos, ambientes y sonidos diferentes a través de la música, no resulta un ejercicio excluyente siempre y cuando se reverencien los múltiples universos que integran el lenguaje de la música.
A la presentación en FAC asistieron con carácter de invitados especiales diversos músicos como Lázaro Valdés, director de la agrupación Bamboleo y Tania Pantoja, otrora vocalista de la alineación, y quien interpretó junto a Los Chicos de Cuba el tema Maremoto.