Cuando Kristina Lindström y Maud Nycander se decidieron a realizar un documental sobre la vida del político sueco Olof Palme, ambos resolvieron comenzar primero un viaje espiritual para desterrar viejas percepciones, buscando partir de cero con la mayor sinceridad.
Su ejercicio periodístico involucró el concepto del revelado tradicional de una fotografía; acción que implica un papel en blanco donde poco a poco la interacción con los químicos genera la aparición de las imágenes más diversas. Con esa premisa de descubrimiento está concebido Palme, largometraje documental que recientemente se estrenó en Fábrica de Arte Cubano, en el contexto de las Jornadas Culturales de Suecia en Cuba.
Con una trayectoria avalada por varios premios internacionales, el audiovisual de 108 minutos de duración compila imágenes, entrevistas y videos personales aportados por su esposa e hijos, quienes por vez primera ofrecen declaraciones sobre este líder, asesinado el viernes 28 de febrero de 1986 en Estocolmo, a su regreso de una proyección cinematográfica.
Durante la premier en La Habana, Lindström precisó que el documental no es una relatoría de la trayectoria profesional del estadista, sino que, más bien, se enfoca en redescubrir al ser humano en todas sus facetas, para alejarlo del ícono, y hacerlo más real y comprensible.
"Yo diría que la percepción que tengo hoy es mucho más compleja, y eso me lo aportó el largometraje. Cuando comenzamos a investigar pretendimos dejar detrás todos los sentimientos y reconstruir, paso a paso, la historia de una época en Suecia. Palme era, para todos, un misterio al alcance de la mano, y queríamos revelar las interioridades de esta personalidad.
"Fue conmovedor conocer de su niñez, de sus momentos de arrogancia y de flaquezas, de sus grandes éxitos; comenzar a conocerlo como un hombre con dudas y tristezas, pero también con muchísimo coraje", puntualiza la directora del material.
Para conformar la cinta, brillante por su gran valor testimonial, ambos tuvieron que revisar 450 horas de entrevistas, nueve mil publicaciones guardadas en los Archivos de la Televisión Sueca y 58 rollos de películas caseras, estas últimas brindadas por la familia de Palme tras meses de conversaciones y encuentros.
Tras culminar el largometraje documental, el más visto en los últimos 30 años en Suecia, Lindström asegura que después de Palme "no ha existido otra figura política igual. Recuerdo que, en mis primeros viajes de la adolescencia, cada vez que llegaba a algún país nuevo me daba orgullo decir que era de Suecia, precisamente porque era él quien identificaba a una nación tan pequeña ante el mundo".
Agradecida por la invitación a La Habana, la directora afirmó que espera regresar en próximos años y encontrar en Cuba muchos jóvenes dispuestos a indagar en la historia local y mundial, sin obstáculos y con perspectivas diferentes.