Por segunda ocasión consecutiva La Habana vibró con los ritmos mestizos que acompañan el Selam Festival, cita coordinada por la homónima organización cultural, que persigue tender puentes creativos entre artistas de Suecia y Cuba, durante una oportunidad única para que intérpretes de ambas latitudes interactúen en la escena actual de la Isla.

Tras varias ediciones en países como Etiopía, Egipto, Chile, Zambia y Vietnam, el evento echó raíces en la mayor de las Antillas y, para su retorno, exhibió una programación de primera encabezada por el popular rapero sueco Timbuktu, quien conectó con los asistentes de la nave 4 de Fábrica de Arte Cubano (FAC) durante su concierto, punto final de una noche marcada por los sonidos de alienaciones locales y foráneas como Daymé Arocena y Vaz, respectivamente.

¡Habana, que bien se siente, Habana!, expresó en el escenario Jason Diakité, más conocido como Timbuktu, quien se identifica con el rap y el hip-hop porque le parecen “géneros crudos, con una honestidad cabal”. Tal vez por esa razón, este hijo mestizo de padre estadounidense y madre sueca haya apostado por combinar sus pálpitos con el reggae, logrando un sonido fresco, con toques caribeños y cargado de poder lírico.

Sus letras, a medio camino entre el inglés y su idioma oriundo, conectaron con la esencia del público, más allá de la palabra. Tras sus sintagmas emerge un hombre que abre paso a la música contestataria, sin rehuir de las temáticas políticas. “La música puede ser moldeada para ser utilizada en cualquier cantidad de cosas, desde puro entretenimiento hasta un verdadero levantamiento. Todo depende del oyente y del artista”, confesó en una ocasión.

Con esa impronta conectiva de tejidos que se regeneran a través del arte, Timbuktu le concedió otra connotación a la segunda edición del Selam Festival en La Habana. Con sus sonidos de fondo, guiando dos jornadas de talleres, conferencias y charlas entre músicos, la cita logró visibilizar, aún más, el empeño de la organización por construir caminos culturales de ida y vuelta entre las diferentes naciones del mundo.

Selam es una organización cultural independiente con oficinas en Estocolmo y Addis Abeba. Desde sus sedes se coordinan conciertos con artistas en vivo y DJs, realizan festivales, noches de club y seminarios enfocados en la música y sus expresiones culturales.

Sus proyectos apuntan a fortalecer la infraestructura en los sectores culturales y en la actualidad Selam posee una compañía discográfica independiente que pondera el trabajo de jóvenes artistas a través de todo el mundo.