“Cuba tiene una vida brillante, es una Isla con una sociedad muy única”, confesó el multilaureado cineasta estadounidense James Ivory, invitado especial de la 39 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, evento que culminó el pasado 17 de diciembre en esta capital.

Durante un conversatorio abierto al público en Fábrica de Arte Cubano (FAC), el director de cintas como Una habitación con vistas (1985) y Regreso a Howards End (1992), aseguró agradecido que, durante los días de la cita cinematográfica vivió momentos muy emocionantes, sobre todo al descubrir la pasión del público cubano por el arte de las grandes pantallas.

“Me encanta el espíritu que he encontrado aquí, lo que conocía de ustedes lo había leído a través de las revistas y diarios, pero no había tenido la oportunidad de vivir Cuba de una manera tan personal, afirmó Ivory, quien tuvo su primer acercamiento a la filmografía nacional en la década de 1950.

“No conozco mucho sobre el cine contemporáneo, pero cuando me mudé a Nueva York pude ver muchas películas maravillosas de grandes directores de esta Isla, no logro recordar los nombres, pero puedo decir que me acompañaron durante mucho tiempo”, puntualizó.

Sobre su amor por la literatura, presente en su legado audiovisual, señaló: …”soy un hombre viejo que ha leído por placer, como también soy director de cine, algunos de esos libros me han
inspirado; mi pasión por la lectura me lleva a analizar siempre escenas y personajes fuertes, me encamina”.

Con 89 años, Ivory visitó por primera vez la mayor de las Antillas, donde se mostró una retrospectiva de su obra, con una selección de ocho filmes trascendentes dentro de
su trayectoria como cineasta.

Aunque la edad no le acompaña, el creador abundó que le encantaría hacer una película en Cuba, siempre y cuando la historia narre la mirada de un individuo desde afuera, con emociones fuertes y una psicología interesante.

A propósito de su estancia en la Isla, el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, proyectó además los títulos Lo que queda del día (1993), Esperando a Mr. Bridge (1990) y La condesa rusa (2005), entre otras.

El director de cine norteamericano, con 28 documentales y largometrajes, es conocido principalmente por los filmes de época que rodó en las décadas de 1980 y 1990, los cuales recibieron excelentes críticas y varios premios.

Sobre sus proyectos actuales, el veterano director especificó a la agencia EFE que para la puesta en pantalla de "Ricardo II" -aún sin concretar- le resulta difícil conseguir la financiación en los Estados Unidos y Gran Bretaña, puesto que son filmes basados en obras de William Shakespeare, pero que éste resulta un proyecto al que ha dedicado "tiempo y trabajo" durante años y espera lograrlo.