“Lo que propongo es música cubana, desde cualquier óptica o perspectiva. Rescato los sonidos de antaño y les confiero una terminación más contemporánea”, asegura José Angel Blanco, más conocido como WadPro, percusionista que, con gran apego a las nuevas tecnologías, ha decidido apostar por la singularidad y la experimentación en su carrera.

Su concierto en Fábrica de Arte Cubano (FAC) suscita interés inmediato. La idea de llevar un home-studio al escenario, complementarlo con cuatro pianos, un drum pad y un controlador, propone un concepto diferente y, por ende, moldea percepciones ya establecidas dentro de la sonoridad criolla. WadPro va a la raíz, se nutre de ella y conforma un producto actual, capaz de escurrirse entre los gustos más diversos.

Sin sombras, su presentación en FAC trae una impronta natural. Lo que ves, lo que escuchas, es exactamente lo que circula por su cabeza y lo que, a puertas cerradas, construye diariamente en su casa. Rodeado de instrumentistas espectaculares como Rolando Luna, Jorge Luis Lagarza, Víctor Cambell y Toshi Iwasaky, “El Negro”, como también se le denomina entre amigos, fluye hacia una zona donde la música electrónica y el free jazz se funden con varios toques rituales de la tradición afrocubana.

“Yo transcribo varias frases del conjunto de los tambores batá. Son tres tambores, con seis membranas, así que estamos hablando de una poliritmia que ya es funcional entre sí, a pesar de tener pocas notas. Todo eso lo complemento con sonidos contemporáneos, pero mi punto de partida es, sin dudas, los ritmos afrocubanos”, comenta este músico que considera FAC como un lugar de culto.

Durante el concierto, su interacción con el público se hace cercana. Aparecen en su repertorio -repleto de creaciones propias-, dos homenajes a referentes que lo han marcado, Juan Formell y Michael Jackson. La propuesta, con un montaje sencillo, retrata la espontaneidad de un artista que indaga en nuevas formas de contar, de narrar su atmósfera.

“Cuando estudiaba percusión, tuve momentos en los que me pregunté: ¿Qué puedo hacer diferente? Escuchas a instrumentistas como Yaroldy Abreus y Adel González, y sabes que ellos construyeron su sello. Buscando una distinción comencé a explorar las herramientas de la tecnología, tratando de mantener el sonido tradicional. Creo que el esfuerzo no ha sido en vano”, puntualiza este joven que, además, ha sido convocado para grabar con su finger-drums en producciones de Leoni Torres, Luna Manzanares, y otros intérpretes.

La química generada en el escenario parte del disfrute en dos direcciones. WadPro goza cada tema, lo vive, lo comparte con cada una de las personas presentes en la Nave 4 de FAC. Para él, “la música es la energía que logras generar, para que conecte con el público”. Con esta pauta la audiencia vibra. Los melómanos asisten a una hora de experimentación, de cuestiones y respuestas, de raíz traducida y adaptada.

En un primer momento, el instinto que lo mueve puede resultar egoísta; José Ángel toca para sentirse lleno, luego, escudriña los rostros que lo reciben. Entre sus dedos cuelga el virtuosismo de quien lleva la percusión muy adentro, casi en el centro de lo que él llama bomba, manana, corazón.