Marzo de 2016. El contexto underground de la Isla recibe con alegría la noticia del concierto del Dj Diplo y su grupo electrónico de influencias caribeñas Major Lazer. A poco tiempo del deshielo entre Cuba y Estados Unidos, esta será la primera gran presentación de una “banda” norteamericana en la Mayor de las Antillas.

Casi medio millón de millenials se reúnen en la Tribuna Antimperialista. La convocatoria, apoyada por instituciones gubernamentales, pone en el centro un género que, hasta el momento, pocos consideran de gran arraigo entre los melómanos locales. La Habana vibra con el beat de una alineación integrada, además, por Jillionaire y Walshy Fire.

Un año después, la experiencia Major Lazer retorna a la Isla, ahora a través de Give me future, largometraje documental que narra -aunando antecedentes, influencias e historias particulares-, la aventura protagonizada por el conjunto de electro house, moombahton y dancehall.

Con carácter de pre-estreno mundial, pues su premier oficial está pactada para dentro de dos semanas en Nueva York- Fábrica de Arte Cubano (FAC) acogió el lanzamiento de la película, dirigida por Austin Peters, quien persigue mostrar la diversidad y amplitud del fenómeno Major Lazer en Cuba.

La historia, concebida por la productora cubano-americana Jauretsi Saizarbitoria, hilvana disímiles testimonios reconstruyendo de forma cronológica los momentos más importantes antes, durante y después del concierto. Así, aparecen como co-protagonistas de la película los artistas cubanos invitados a la presentación en la Tribuna Antimperialista, Iliam Suárez y Adonis Panter, de Osaín del Monte, exponentes de géneros distantes, pero con un trabajo profundamente cubano.

“Es importante tener varios personajes o caracteres incluidos en algún punto dentro del documental, eso es como el acceso a tomar aire, y escuchar otras partes de la experiencia. Queríamos una mezcla de todo, los músicos, El Paquete, los skaters…”, señaló Saizarbitoria.

Con una hora y media de duración, el audiovisual hace énfasis en la confección paralela de historias que grafican el estado del movimiento underground y de la música electrónica en la Isla y, aunque en algunos momentos recurre a la imagen desgastada y corroída del país, su discurso potencia, sobretodo, el valor cultural de los cubanos. Para Jauretsi, el material retrata un punto trascendental en su vida como cubano-americana.

“Todas mis respuestas están detrás del lente. Parada en el escenario me emocioné muchas veces y se me aguaron los ojos otras tantas. Me he pasado la vida entre La Habana y Miami, escuchando historias de rencor y para mí fue una conmoción muy fuerte. Había demasiada energía fluyendo en las dos direcciones”, confiesa.

Con gran acierto, el largometraje toca fibras sensibles mientras revive un episodio que marcó a miles de jóvenes cubanos, al ser partícipes del primer gran concierto de música electrónica en el archipiélago. El arrollador paso de Diplo y Major Lazer por la capital demostró que el público local se abre con mayor fuerza a otras influencias y estilos musicales. Negarlo es pecar y quedar fuera del alcance de los sonidos que consumen los millenials de la Mayor de las Antillas.

“No asistimos al concierto de una banda nostalgia; todo lo contrario. Escuchamos una alineación joven, en su mejor momento, relevante. Para mí el concierto fue la confirmación, el ejemplo, de lo que puede suceder entre Cuba y Estados Unidos. Así lo reflejamos en Give me future”, puntualiza la también consultora de la compañía The New Cuba.

Asimismo, agregó que tal vez lo más evidente del mensaje es que reafirma que “…a la gente se le olvida que existe un país entero de gente joven con una sed tremenda de música y cultura”, razón de más para no poner freno a los planes y proyectos de disímiles bandas y artistas que persiguen mostrar su creación en Cuba.

Jauretsi apuntó, además, que el soundtrack de la presentación denominado “Major Lazer Presents: Give Me Future - Música inspirada por la película", álbum compañero con temas inéditos y la música de artistas cubanos, ya circula por las plataformas digitales, listo para ser descargado.

“Estoy segura de que a Diplo y Major Lazer le encantaría regresar a Cuba. Todo el mundo quiere venir, el deseo está ahí. Ahora con las nuevas medidas, los artistas hacen preguntas, buscan soluciones, y aunque sea complicado, seguirán insistiendo”, concluyó Saizarbitoria, quien remarca que este fue el primer concierto de un artista popular de Estados Unidos en Cuba, desde que se restablecieron las relaciones diplomáticas entre las dos naciones en diciembre de 2014.