Llegaron al escenario puntuales, con esa mezcla de humor naif que conduce a sus curiosos personajes. Sobre sus hombros, el peso de presentarse por primera vez en “…una Isla que canta y baila, y que se expresa de manera brutal en estos dos idiomas”, como definió Patxi Barco, director de Demode Quartet (DQ).

Con los nervios saltando a la vista escudriñaron entre los rostros que esperaban. Al inicio, los susurros acompañaron sus cantos a capella; luego, solo se escuchó la perfecta armonía de las voces de Joli Pascualena, Mikel de la Fuente, Iker Huitzi y David Rosco, integrantes de DQ, elenco vasco invitado este fin de semana a Fábrica de Arte Cubano (FAC).

Antes de subir a escena, y con la novedad de visitar un país extremadamente musical, el líder de la agrupación, con una década de trayectoria, expresó: “Nos ha llamado la atención que en Cuba hay una sensualidad y una expresión a flor de piel que da muchísima envidia; hay música por doquier y nos enamora. Fábrica, para complementar eso, es un paradigma vivo, un espacio que logra que los colores, formas y estilos estén en permanente movimiento”.

Con esta apreciación latente, y expectantes por lo que la Isla representa en materia de arte, Demode Quartet logró cautivar al público presente en FAC a través de dos espectáculos diferentes: DQ, tomado así por las iniciales del proyecto y ¡Epa!, completamente desarrollado en euskera, lengua hablada comúnmente en algunas localidades de España y Francia.

En ambos casos, desenfado y versatilidad quedaron a la mano y recrearon una atmósfera cercana, íntima. Cada presentación evidenció el notable trabajo vocal, influenciado por los gustos y géneros que cada uno, como individuo, defiende. Con diálogos universales, construidos sin localismos o formalismos, lograron conectar con una realidad culturalmente diferente, con la cual encuentran muchísimos puntos en común.

La respuesta fue espontánea. A voz en cuello el público los acompañó en canciones de artistas como Stevie Wonder, Madonna, Michael Jackson y, para esta ocasión, durante una versión de Sábanas Blancas, del trovador cubano Gerardo Alfonso, estreno mundial en La Habana.

“DQ fue nuestro primer proyecto juntos. El show surgió de conocernos, saber qué música nos interesaba a cada uno. Aportamos a un listado general diversas canciones, y a partir de eso escogimos e hilvanamos nuestros personajes. Quisimos generar personalidades cercanas al clown, sin convertirnos en payasos clásicos”, abundaron sobre el primer espectáculo, mezcla de redescubrimiento y apuesta personal.

“Todos los arreglos salen de los integrantes de Demode…, quienes ponen sentido del humor a esta forma lírica de divertirse”, señaló Patxi Barco. En consecuencia, lo vivido en escena se percibió como un encuentro entre amigos acoplados, quienes aprenden juntos los múltiples lenguajes de generar sonrisas y conexiones, logrando en cada ocasión una hora y 20 minutos de show entretenido.

Aunque básicamente defienden la música a capella, incorporan en ocasiones piano, guitarra, acordeón y cajón flamenco, para cerrar esa exquisita y delicada sonoridad que les confiere una esencia fresca, renovadora, desintoxicante.

“Esperamos que estos conciertos sean el detonante de colaboraciones y encuentros con otros músicos cubanos. Creo que es cuestión de tiempo que nos montemos un disco con sonidos latinoamericanos”, puntualizó Patxi.

Antes de terminar, Mikel de La Fuente, uno de los integrantes, agregó: “Nos encantaría grabar un disco con música cubana, pero tendríamos que estudiarlo con mucho respeto, porque no nos resulta conocida. Sería un proyecto maravilloso porque la Isla nos ha encantado, su gente, la alegría, y el amor por la cultura”, concluyó.

Desde su nacimiento, Demode Quartet ha representado sus obras en más de 200 espectáculos en diferentes espacios teatrales y auditorios, entre los que destacan el Teatro Principal y el Auditorio Kursaal de San Sebastián, el Teatro Arriaga y el Teatro Campos Elíseos de Bilbao o el Teatro Lara de Madrid.