Escuchar a Síntesis siempre es un viaje feliz hacia la raíz, hacia la compleja matriz que representa la cultura cubana, repleta de ramas, esencias, sonidos. Es sábado en la noche y Fábrica de Arte (FAC) se alista para recibir en el escenario a esta agrupación, reverenciada por varias generaciones de melómanos dentro y fuera de la Isla.

Cuatro décadas nos separan de 1976, año durante el cual el proyecto de Carlos Alfonso, antes llamado Tema IV, amplió definitivamente sus posibilidades tímbricas, buscando sellar de manera elocuente esa mezcla de fuentes ancestrales y contemporáneas.

Uniendo los antecedentes africanos con géneros como el jazz, el rock y otros estilos de la música internacional, el instrumentista y vocalista logra tatuar en el pentagrama local un concepto de continua experimentación sonora y conceptual que, cuarenta años después, permanece intacto, sin concesiones.

Con esta impronta, asistir a un concierto de Síntesis resulta, entonces, una especie de bojeo por un discurso profundamente cubano, construido con meticulosa precisión y enriquecido por lo saberes y experiencias de Carlos Alfonso y Ele Valdés, timoneles de un buque que ha devenido, además, nicho para la formación y consolidación de diversos talentos.

La alineación, integrada en esta ocasión por Eme Alfonso en las voces, Ernesto Blanco (guitarra), Denis Peralta (teclados y piano), José Gavilondo (teclados), Hugo Cruz (batería) y Degnis Bofill (percusión), interpretó los temas Sin ti no soy y Como si nada, además de otros tan esperados como Canto a Obbatalá, Iyamilé y Opatereo.

"Tenemos un compromiso generacional, cultural, étnico, sin formalismos; tratamos de hacerlo en nuestra frecuencia, en el lenguaje de nuestro tiempo", afirmó en una ocasión Carlos Alfonso. En sintonía, esta amalgama de vanguardia que defienden estuvo presente en Fábrica de Arte, donde por vez primera interpretaron en vivo el Canto a Orisha Oko, deidad yoruba.

Calificada por la crítica cubana como "una de las más fecundas y renovadoras experiencias de la música popular cubana contemporánea", la agrupación asumió el escenario con humildad y sencillez, evidenciando un excelente trabajo vocal y una coherencia muy cerrada entre los diversos integrantes de la banda. Del nivel interpretativo, baste decir que, como Síntesis, pocos logran seducir y contagiar al auditorio.

El concierto, abrazo cercano a la "fusión de etnias" que se concreta en las letras y sonidos de Síntesis, devino repaso oportuno sobre su obra y punto de conexión entre locales y foráneos, estos últimos asombrados por la riqueza de un espectáculo sobrio y multicultural.

La conexión a la raíz desde sus sonidos quedó a flor de piel. Una hora se hizo justamente corta y en las gargantas de los presentes quedaron atascados estribillos. Síntesis representa metamorfosis, sincretización, mezcla pura y, quien se apresta a escucharlos, queda, irremediablemente, inmerso en ese extenso y profundo follaje que contiene el fenómeno de la cubanidad, según las palabras del musicólogo Guille Vilar.