Hasta nuestro último encuentro en tu apartamento en La Habana, que fue hace poco, pensabas en concluir la Escuela de Teatro.
Al partir, bajando las escaleras, me vino a la mente ese fragmento de la frase de Bertolt Brecht que dice: "... Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles."
Tú eres uno de esos. Incansable buscador de la perfección que nunca llega. Un cuestionador nato, de todo, que enseñó a muchos que este era el punto de partida para crear.
Fue para mi y todos los alumnos y amigos que organizamos y apoyamos la exposición "Sin dogmas y con muchas dudas" una oportunidad de acompañar tu enérgico paso creativo. En ese momento demostraste una vez más esa capacidad de controlar hasta el último detalle todo aquello en lo que te metías.
Así me apetece recordarte. Por tanto sólo me resta agradecerte una vez más por todo lo que nos dejas, por todo lo que aprendimos de ti y sobre todo, por esas ganas de no desistir y  por esa voluntad de llevar una idea hasta el final.
Hasta siempre profe, amigo... y amante de esta profesión que nos une.
Tu alumno y amigo.
Ernesto